Hotel Aymen





Sobre este alojamiento
La llegada es lo fácil: la estación de la ONCF queda a cuatro minutos en petit taxi, de modo que un tren tardío de Casablanca o Fez nunca acaba en una búsqueda por calles mal iluminadas, y quien viene por la carretera de Kenitra encuentra aparcamiento gratuito en lugar de pelearse por un hueco junto al mercado. La piscina al aire libre es la razón principal para reservar, y en una tarde de julio en el Gharb deja de ser un lujo. El aire acondicionado toma el relevo cuando cae el sol y la llanura se niega a refrescar. El restaurante propio cuenta más de lo que contaría en una ciudad mayor, porque Sidi Slimane se apaga pronto y la parrilla más cercana se alcanza a pie, sin una hilera de alternativas detrás. Un tres estrellas de ciudad agrícola, juzgado con honestidad por lo que hace.
Opiniones de huéspedes
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